martes, 10 de mayo de 2016

D.D.C.B

Querer eternamente. Querer sin esperar nada a cambio. Querer sin ninguna otra intención. Querer en todos los momentos.

Ya no. Inocente de mí, pensar que siempre estarías a mi lado.

A eso me acostumbraste. Imposible se me hace pensar que ya no me estás esperando en casa.

No dudabas en acompañarme a cualquier lugar, tú me entendías. Nuestro amor era incondicional, un amor que nunca jamás hubiese cambiado por ningún otro.

Hay una huella de tu minúscula patita en mi corazón de por vida.

Fue duro ver tus ojos redondos cada vez más tristes.

Parece que todavía te escuche. A veces tengo la sensación de sentir todo el peso de tu cuerpecito sobre mí. Y cuando se abre suavemente la puerta, pienso que has venido a verme.

Es difícil acostumbrarme a que no estés, a veces, no puedo parar de llorar al recordarte. Seguro que allá dónde estés, alguien te verá tan bonita que no podrá resistirse a cuidarte como yo lo hacía.

miércoles, 13 de abril de 2016

Alguien que.

Llega un día en el que aparece alguien, y no te importa que haya pasado sin llamar a la puerta.

 Es ese alguien en el que siempre habías pensado cuando dejabas la puerta entreabierta, esa persona que te hace cambiar todo. Hace que de repente de un giro inexplicable tu vida.

Es capaz de hacerte sentir cosas que ni tú misma sabías que se podían sentir, cosas en las que habías dejado de creer o cosas que ni sabías que existían.

Alguien que rompe con tus miedos e inseguridades, que te las arrebata y de repente te hace la mujer más feliz del mundo, sin importarle nada más que tu sonrisa.

Alguien que te coge de la mano y te lleva por todos esos caminos nuevos en los que ya florecieron las amapolas.

Alguien que te mira a los ojos haciéndote sentir dichosa de los suyos y afortunada por haberle encontrado.

Alguien a quien miras y sientes que da igual si se rompe el eje de la tierra, porque solo ese alguien es capaz de sostenerte con su boca.

Alguien que te mete en sus días como si fuese inevitable y ama cada movimiento de tu cuerpo.

Alguien que no te condiciona, que se convierte en tu único propósito, en tu afán, en tu gran verdad.

Alguien de quien por más que bebas, siempre tienes una sed tremenda de abrazos y mordiscos.

Alguien que convierte tus defectos en virtudes, tus cambios de humor los vuelve divertidos y hace que te rías de la vida y del reloj.

Alguien que ha conseguido hacer que te importe un pimiento todo aquello que no comprendes, todo aquello que te inquieta, porque fue llegar ese alguien y de repente encontrarle explicación a todo.
Y  entonces te das cuenta que si te alías a ese alguien, puedes con cualquier cosa.

Le amo, le amo de manera involuntaria, como acto reflejo, inconscientemente. Le amo como surgen las mejores cosas, espontáneamente. Le amo de forma irracional y sin miramientos, sin compasión.

Y no me pregunto por qué lo hago, ni me lo cuestiono, básicamente lo hago.
Solo sé que hacerlo es lo más bonito que me ha pasado nunca. Solo sé que ese alguien es la respuesta a cualquier pregunta, que sus ojos son el laberinto más emocionante en el que me he podido colar y sus manos el enigma de las mías.

Por todas estas cosas entre otras, como te decía, le amo, sencillamente.

jueves, 25 de febrero de 2016

Dilema

De repente abres los ojos y te encuentras en el mismo lugar dónde siempre estás cuando abres los ojos.

Es tan divertido todo.
Y me pregunto qué hora es.

Me voy espabilando mientras me va entrando una fuerte sensación de que tengo algo muy importante que hacer.
Siento que llego tarde  a cualquier lugar, que he dejado plantada a cualquier persona, pero no, no he quedado con nadie para hacer nada en ningún sitio.

Dilema; cómo sacarle provecho a un domingo como hoy. Nadie quiere una caña ni jugar al monopoli y dudo que alguien esté dispuesto a ser retado en una partida de bolos, pero digo yo que a alguien le apetecerá otra cosa.

Y entonces es cuando vuelvo a entornar los ojos y me doy cuenta que la cama es el mejor plan para el último día de la semana.
Sueño que estoy en el asiento de un tren que huele a pétalos de rosa, rozando mi muslo izquierdo con el tuyo, sintiendo tu aroma de hombre, inundándome de tu olor, mientras observo al paisaje haciendo el amor con el viento, de la misma manera que yo te lo haría a ti.

Te miro de reojo y puedo sentir tu respiración.

¿Dónde vas? me pregunto.

Quién me iba a decir a mí que pedir ventanilla me traería estas consecuencias.

Baja de aquí muy tarde, conmigo o después, que ahora un poco de trayecto sin ti, me resultaría absolutamente desagradable, hasta el punto de sentir que esas rosas del principio ya se marchitan.

Perdón si te rozo demasiado, es el instinto, ya sabes.
Y por una caricia que más da que no me conozcas.

Hasta la vista, hasta el domingo que viene.

martes, 19 de enero de 2016

Ponte cómodo.

Hacía tiempo que no me paraba a pensar.
Hacía tiempo que no me apretaba en las sienes las ganas de tomarme un café conmigo y hablarme de mí, y oye, qué bien sienta.

Hoy es de esos días que amaneces con ganas de hacer de todo y acabas en pijama sin ganas de nada.

Son las 20:00 h y hace noche de tinta y papel, hace tiempo de sombras, de velas y de olores, hace noche de mí, y todavía no me he asomado a mirar la Luna.

Entre estas cuatro paredes, las flores que tengo delante, mi cama, un reloj parado y dos lamparitas que de vez en cuando parpadean dándome un poco de ''miedo'', miedo que no sentiría si tú estuvieras enredando mi cabello en tus dedos.

De fondo escucho tu respiración, mezclándose con la mía a través del aire. Ese que se mantiene quieto entre nosotros aquí encerrados. Ese que sin pretenderlo nos hace meternos en un huracán de pasión sin salida. Un huracán del que tampoco pretendemos salir, del que nunca me quiero ir a no ser que seas tú quién me abre la puerta y la vuelve a cerrar conmigo dentro.

Y una vez ahí, al otro lado, entonces es cuándo vería  la Luna, al sentir tus labios en mi cuello, al ver que me puedo sumergir en tí sintiendo lo contrario, que floto. Y sería capaz de pedirte que te quedaras a dormir en mi boca.
Justo en ese momento yo ya me habré instalado en tu mirada, porque eres un pellizco que me hace saltar de un brinco el alma, esa que por mucha ventaja que le haya dejado a la mente, siempre acaba ganando, esa de la que hace tiempo no te saco.
Pero es que te veo tan cómodo ahí, que moverte no me lo perdonaría.
Puedes seguir acomodándote.

domingo, 10 de enero de 2016

Despertador.

Cómo iba a empezar bien esa mañana si un aparato pequeño, insignificante, ya me estaba obligando a despertarme. Que me levantara decía, que moviera el culo, que el día pasaba, la gente me esperaba, las horas corrían, posiblemente habría tráfico, no encontraría el bolso que quería y las llaves de casa seguramente estarían en algún paradero de mi casa aún por mí desconocido.

Así es imposible empezar el día con armonía, así que, disculpadme todos aquellos que cuando cae el día me preguntan por cómo me ha ido.

Me he tenido que poner en pie a las siete de la mañana, que hacía un frío aterrador, que estaba lloviendo y que me ha pillado el atasco del que me hablaba el despertador, del cuál no he salido hasta media hora después haciéndome llegar tarde a mi cita.

Pero no acaba ahí la cosa, al salir del coche algún o alguna miope pasó rozándome a la velocidad precisa que le permitía a su coche llenarme de agua y barro piernas, zapatos, manos, bolso y abrigo. Gracias.

Todo esto para que cuando llego al lugar dónde tendría que haber estado mucho antes, me comuniquen que me he confundido de día.


Supongo.

Supongo que nunca te he entendido como tú quisieras, pero yo siento que tú tampoco has entendido nada.
Supongo que nadie puede vivir plenamente si siente miedo y supongo que nadie puede vivir sintiendo miedo con respecto a otro alguien. Miedo a ser olvidada, a morir en el corazón de otra persona.

Supongo que eso de sentirse culpable ya no se lleva nada y lo de cambiar tampoco entra en mis planes.

Supongo que el único problema es que debería quererte un poco menos, o simplemente quererte diferente, para que no se me haga una montaña cualquier cosa sin ti.

Supongo que no soy eso que deseas, no soy lo que buscas ni sé ser lo que a ti te gustaría.

jueves, 3 de diciembre de 2015

Aunque nunca hayas estado en ella.

A partir de mañana a las 7 de la mañana no volveré a verte.
No volveré a dejarme acariciar por unas manos que se convierten en escarcha cuando aprieta el frío.
Solo me hacen necesitar abrigo aunque mi cuerpo esté rodeado por ellas.

Ya no tengo ganas de quererte.
No me apetece echarte de menos, ni llamarte como una inútil cuando mi madrugada se estrecha en mi habitación, que solo me recuerda a ti aunque nunca hayas estado en ella.

martes, 1 de diciembre de 2015

Estados y estaciones.

En algunos momentos he sentido que mi cuerpo divagaba sin sentido por cualquier lugar.

De esos días que te despiertas con la necesidad de mirar el calendario para ver en que día del mes te encuentras y comprobar que los meses se solían pasar volando cuando estaba bien.

No quiero ponerme melancólica, pero de un tiempo a esta parte siento un frío que me congela. Aunque digan que es el invierno más caluroso desde hace siglos, será por eso que siento más tu frío y no lo confundo con la navidad, como otros años, que no sabía distinguir si se traba de la estación o de ti.

Lo cierto es que las personas calientes nunca pueden derretirse con un abrazo.

Esa es la ventaja de ser más fría que el hielo, que yo con tu mirada, me vuelvo agua, que yo contigo paso a otro estado.

No me importa que no me leas, ni siquiera me importa que no te acuerdes de mí.
Hace tiempo que cuento con ello y la verdad que no espero nada, ya no espero de ti, lo que un día tenía contigo. Ya ni si quiera lo necesito. Pero me gustaría que supieras que las flores, por muy bellas que sean, si no las riegas se mueren, que los pájaros vuelan sólo cuando brilla el sol y eso no quiere decir que les hayan extirpado las alas al florecer la tormenta.
El arcoíris sale después de la lluvia.

lunes, 30 de noviembre de 2015

La hora exacta.

Cuando mi almohada llora me es inevitable sentir pena por sus lágrimas, de esta manera se convierten en mías

Y no encuentro la manera de limpiarme aunque tenga un pañuelo a mano.
Y nada cesa.

El colchón se tumba desesperado boca arriba sin querer mirar el mundo.
Puedo escuchar los sollozos de su interior y siento sus hierros del alma fríos como la nieve.

No me deja moverme, es él quién me ata a la cama todas las noches.

Precipitada miro el reloj, reloj que lleva meses parado, reloj que siempre marca la misma hora.
La hora exacta.
El momento preciso. Ese que nunca encuentro para empezar a dormir, y me pregunto si ésta será una de esas noches que añoro.
Una de esas noches en las que podía soñar, aunque luego no me acordase de nada.

Al final siempre tengo mil sueños que recordar y mil realidades  que se intentan borrar.

Shhh. ¿Te leo este cuento o nos dormimos ya?

En horizontal

Sentada en la arena de la playa dejo que mis ojos se pierdan en esa línea lejana que me hace preguntarme si es mayor lo que esconde que lo que muestra.

A través de ese agua puedo adivinar mil cosas, desde el azul verdoso más celeste, hasta el azul más marino.

Mis ilusiones.
Mis sentimientos.
Mi esperanza .

Todo se oscurece conforme adentro mi mirada, de la misma manera que lo hago yo.

Mucha gente ha cruzado el mediterráneo, a muchas personas les daba miedo viajar en barco, otras disfrutaban de un bonito crucero.

domingo, 29 de noviembre de 2015

ENERO

Esta mañana al despertar me he dado cuenta de una cosa.
Tengo motivos suficientes para admirarte cada vez que abro los ojos, y solo sé amar si se trata de amarte a ti, porque hueles a sueños, a todo lo que anhelo. Sabes a melodía de ternura, a amor.
Porque siempre quiero contemplar contigo el siguiente minuto, sintiéndome dichosa por estar a tu lado.
Quererte es vivir, y no quiero empezar a recordarte jamás. No quiero castillos ni fuegos artificiales. Quiero ahora, y ahora es mucho, besarte sin que el mundo se mueva, lleno de envidia.

Reconozco que temí, reconozco que todavía temo, pero ojalá bastase con mirarte para relajarte, porque te lo ofrezco todo envuelto de dulzura.

Sin ti las fotos no tendrían color, y todos los ruidos estarían callados.
Si me preguntasen de que color es este sentimiento, diría que el amor no entiende de colores.

Quiero ser el levantar de tu ceja derecha todos los días de mi vida, sentir el sudor de tus manos, escuchar tu risa inesperada, ser tu sueño cuando te venza el cansancio.
Quiero sonar a tú música y a tu silencio, quiero ser tu prisa y tu calma, ser tu tiempo, y sentir también a destiempo tus besos.
Quiero ser tu agua en verano, recrearme en la curva de tus labios, en la suavidad de tu piel, en la perfección de tu espalda.
Quiero descansar en tus dedos, acariciar tus brazos.
Quiero secuestrarte amor,  y no pienso pedir rescate.

jueves, 1 de octubre de 2015

La perfección

Crees que la has encontrado alguna vez, en cualquier cosa, en un paisaje, en una persona.

Y digo crees, porque la perfección no existe, pero si existe pensar que sí, aunque ese pensamiento dure un instante, o un rato largo.

Y que nadie me abra a mí los ojos cuando me pase algo así.
Dejadme estar un rato en esa bonita equivocación, en esa maravilla de creer en lo perfecto, en lo que pasa de lo sublime.
Me quiero ilusionar con ello, que de algo hay que vivir, dicen, y yo me lo creo.

Por eso yo nunca me creí perfecta, aunque de casi, no, que no, cada cual entiende la perfección a su manera.
Depende de gustos, de estados de ánimo, de modas.

Y es que, lo que para mí es tremendamente imperfecto, para ellxs es (erróneamente) perfecto.

Ni una vez más.

Ayer salí a dar un paseo, era la excusa perfecta para buscarte, ya no es a la inversa.

Pero, ya no buscaré miradas para ver tus ojos y tampoco miraré donde no haya nada para creer que te veo una vez más.

martes, 4 de agosto de 2015

A lo lejos

A lo lejos escucho una voz.
Mientras la escarcha inunda mi vestido del mismo color que tus ojos esperanzados.
A lo lejos sé que me amas.
Y suena suave, muy suave la canción de la que te hablaba.
A lo lejos retumba esa voz aterciopelada que deja de serlo cuando tú te enfadas.
A lo lejos mis zapatos nuevos se dan un baño cuando tú respiras aire contaminado por mi sudor, y seco por tus lágrimas no derramadas a tiempo.
A lo lejos sencillamente solo estás.
Al menos para mí.
Dime si hay algo más que no haya visto ya.
No me quedan ganas de descubrir y menos de buscar.
A lo lejos harás conmigo lo que yo creía que harías cuando sin quererlo me enseñaste a amar.
A lo lejos te siento un poco más cerca que cuando no estás.
Un poco más cerca ahora que me has hecho otra vez llorar.
Y dirás que son cosas mías.
Que ni de lejos era lo que querías.
Y a lo lejos una señal me inunda las ganas de correr a escribirte una vez más, para decirte bien claro que: a lo lejos.
Así hemos de estar.

Color

Opaco.
Oscuro.
Intrigante.
Sé que nadie se fía de ti porque pareces mala gente, y solo te quieren cuando ellxs también pretenden serlo.
Y sin embargo, yo pienso que eres lo más puro, lo más sincero y es por ello que, aparte de que me niego, me es imposible mirarte negativamente.

Ya sé que eres tímido. No te gusta que hurguen en ti, que vean lo que tienes en tu interior. Y si hay algo que de ti no le gusta a la gente, es tu poca transparencia.
Pero al menos nunca les mientes, ni les ilusionas. 

Yo considero que estás desnudo para mí, para todxs lxs que sin darnos cuenta, un día aprendimos a mirarte.
Para nosotrxs, que en algún momento vimos reflejado el color negro en nuestras pupilas.

Él

Si me hablan de escuela yo solo pienso en mi abuelo.
Él fue quien me hizo reir hasta que más no se pudo.
Le quise incondicionalmente, porque era de las pocas personas que me regalaba su tiempo, de las pocas personas que sabía de qué manera estrecharme en sus brazos.
Me acariciaba la mejilla con un gesto paternal, tierno y único.
Pudo entenderme y aconsejarme,  reñirme y consolarme, protegerme y preocuparse como si dependiera de mí.
Yo, irremediablemente, le adoro.
Nunca pedí nada a cambio cuando le daba mi cariño, aunque recibía mucho.

Imagino que en la vida, los amores incondicionales se pueden contar con una mano. Si tuviese que contar su amor, me ocuparía ambas manos, por su gran querer, por su sincero querer.
Siempre estará en mi corazón.
Le recordaré en cada paso que de en mi vida.
Pensaré cuales podrían ser sus consejos.

Sin mas vueltas ni explicaciones.
Abuelo, solo eso.
Le añoro.

jueves, 30 de julio de 2015

Loca

Es incontrolable escribir lo más maravilloso cuando te observo.

Me atrevo a decirte que es tan inmenso como tú esto que siento.

Casi siento que tu lejanía no tiene fin, como el cariño que te tengo. Pero yo puedo hasta olerte y tener la sensación de que al hacerlo vuelo.

Te sueño infinitamente cuando no te veo, y cuando estás, tu vida reflejada en mi iris le da sentido a la mía.
Peculiar guapura arropada en tiernas y cálidas noches.
Que pensarás tú del frío, del calor.

Te empeñas en esconderte cuando más te necesito y aún sigo preguntándome de qué color tienes los ojos.

Venga, no seas tímida y sal a divertirte. Mira como te envidian todas las estrellas, eres la más hermosa de todas ellas.
Eres la envidia del firmamento.

Eres miedosa cuando hay tormenta.
Te paras a pensar pero, a veces tienes ganas de juerga y sales de más, dejándote ver durante el día, mirando de reojo como si fueses un gato transparente y entonces compartes tu misterio con el universo entero.

Tú. Que estuviste en todos los amaneceres.
Tú. Que has visto del mundo el atardecer.
Tú. Que a cada tejado pusiste un nombre.
Tú. Que la lluvia inundar mil ciudades viste.
Tú. Que cada madrugada conoces.

No sé si me observas, no sé si me miras, pero me conformo con saber que al menos puedes verme.

Eres bonita, el mayor desafío para cualquier monumento.

Yo no te miro, yo enamoro a mis ojos de ti.

Tú, testigo de cada carcajada, de cada lágrima.
Supongo que te vas a quedar, ¿no?
Al menos una vez más.
Júrame que podré verte siempre desde la ventana.


Si tú no existieras, sentiría que me han arrebatado la noche.

viernes, 24 de julio de 2015

Sí quiero.

Nunca me había hecho especial ilusión eso de casarme, ya sabes.
Pero te diré algo.
Me caso.
Me he tomado la confianza de pedirle matrimonio al tiempo contigo, mi mano ha temblado pero lo ha hecho .
He firmado un contrato con tu mirada por tiempo indefinido y sin muerte que nos separe.
He dicho que sí cuando tu mirada me preguntó no se qué, dándome igual qué era solo porque se trataba de tus ojos.
Me he vestido de blanco para sellar en mi traje de novia el color de tus labios manchados por el rojo de los míos.
La celebración será en tu cama, así, más íntimo, sin personas de por medio, ni familiares ni amigos, solo mandé la invitación a la pasión, con tu permiso o sin él.
El convite tendrá lugar en el mismo sitio.
Y después de buscar muchos menús, tomé la decisión de ponerme yo misma como entrante, y de plato principal tú, de esta manera ganamos en ahorro y placer.
Postres preferí no pedir, teniendo en cuenta el hinchazón.
El vals lo bailaremos en horizontal, con una caricia suave y lenta en la espalda a la altura de nuestro amor, y luego, después de habernos dormido un rato, solo yo tendré que hacer la maleta, para pasarme toda una vida entre tus brazos. 
Una vez ahí,  cerraré los ojos y te diré: tu maleta la hice ayer, es ahora cuando debes elegir destino.
Ahora que yo estoy en el mío.

jueves, 2 de julio de 2015

Hazme caso

Si te sientes tan cerca del mar que te da miedo, corre hacia tierra firme.
Si sientes hielo en las plantas de tus pies, camina sobre las llamas que un día dejaste en mis labios.
Si al hacerlo sientes demasiado calor, alivia tus quemaduras mirándome a los ojos.
Te voy a enseñar el significado de la palabra envolver.
Por fin sabrás que es eso de que una mirada lo dice todo.
Te darás cuenta que no habrás recibido mayor caricia que mis ojos.

Chin chin

Está lloviendo.

Por cada gota hay una lágrima angelical, una gota que murió.

La lluvia llenará tu tejado de sentimientos mezclados con o sin algún fin.

Que no cese.

Llorar es sano.

Goza o no, pero deja que tu cuerpo sienta.

Soledad.

A mi me gusta que llueva, aunque solo si no tengo nada que hacer, mejor dicho, solo si no me apetece hacer nada.

Coge tus lágrimas y metelas a una copa, que hoy vamos a brindar por el llanto.