jueves, 3 de diciembre de 2015

Aunque nunca hayas estado en ella.

A partir de mañana a las 7 de la mañana no volveré a verte.
No volveré a dejarme acariciar por unas manos que se convierten en escarcha cuando aprieta el frío, 
si solo me hacen necesitar abrigo aunque mi cuerpo esté rodeado por ellas.

Ya no tengo ganas de quererte.
No me apetece echarte de menos, ni llamarte como una inútil cuando mi madrugada se estrecha en mi habitación, que solo me recuerda a ti aunque nunca hayas estado en ella.

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