martes, 5 de mayo de 2015

Supongo que me explico.

Como si la Luna fuese mi excusa perfecta y mi pelo la única suya.

Como si ya no estuviese de moda eso de soltarse la melena y dejarse llevar.

No por dejarse llevar surgen los momentos mágicos, de la misma manera que no se dejan pasar los mejores momentos por no llevarlos en mente.

No sé si me explico.

El caso es que hay cosas que pasan cuando menos te lo esperas, o cuando nunca lo habrías imaginado, o una mezcla de las dos cosas.

En lo mas pequeño está el secreto, en lo aparentemente insignificante la esencia de las mejores cosas.

Porque  a mi nadie me había avisado que hacerse malamente un moño enredado con mis cabellos entre sí mismos podía tener esas consecuencias.

Y es que ahora suspiro cada vez que miro la Luna...

Ahora me erizo cada vez que me recojo el pelo...

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