jueves, 26 de agosto de 2010

Escucha,hija mía,dijo el demonio poniendo la mano sobre mi cabeza.

A veces Antonia , tengo ganas de contarte muchas cosas.
Me las aguanto.
Estate tranquila.
Ten paciencia conmigo.
Yo soy una tierna criatura que sigue fantaseando contigo.
De mi corazón brota un berrido de dolor por no poder hacerte daño y disfrutarlo placenteramente.
Perdoname por darte tanto la lata.
Perdoname por ser un poco gamberro.
No es mi intención que a veces te sientas mal.
Pero llevarse razonablemente bien con un adulto hace que a veces tengas ganas de ahogarle.
Bosteza o riete cuando quieras libremente.
No te voy a dar ningún sermón.
Pronto tendrás que prestarme un poco más de atención.
Tendrás que tener un poco de paciencia conmigo.
Te voy a poner las cosas un poco más difíciles.
No te trataré como si fueras idiota.
Te haré pensar paso a paso.
¿De qué me propongo hablarte?
De mi vida y de la tuya, nada más ni nada menos.
O si lo prefieres de lo que yo hago y tu estás empezando a hacer.
Me siento pringoso de sudor y felicidad.
Solo quiero que sepas que estoy aquí.
A ti nunca podré olvidarte.
No te vayas corriendo.
Siempre te veo en lo oscuro , como de noche.
Sopla un viento terriblemente encantador.
Confía en mi.
Ágarrate a los árboles.
Ágarrate a las piedras.
Que el huracán te va a arrastrar sin remedio.
Eres un regalo en mis dulces pesadillas.
Ni en mil años de vida podría pagarte el orgullo de aquella noche en la que mi voz podía darte ánimos.
Tu inteligencia te va a permitir ser más feliz de lo que eres.
Sigue el instinto de tu amor.
Crea una novela de misterio.
Haz que me quede mirandote hasta el último segundo, hasta que me de cuenta de quien es la criminal.
Tengo prisa de ti.
Mira el cráneo de tus enemigos y comete sus cerebros.
Hazte con su sabiduría, sus mitos , su coraje.
Come un poco también de mi coco.
Yo aprovecho y también como del tuyo.
No sé si sacarás mucha pitanza de mis sesos.
Por mi parte; quiero apropiarme a mordiscos de una buena porción del tesoro que te sobra:JUVENTUD INTACTA.

Que nos aproveche a ambos.

martes, 17 de agosto de 2010

AUTOENGAÑO

Anónimo dijo...

me encanta tu blog.
una pregunta un poco generica, ahi va:
¿se puede engañar a uno mismo?
a ver si con suerte me repondes, un beso Antonia.

16 de agosto de 2010 16:26

No sería engañarnos, sería creernos nuestras propias mentiras.
Ocurre cuando niegas lo evidente, o le quitas importancia a lo que realmente te importa de verdad.
Cuando intentas ocultar lo evidente o te escaqueas de una discusión que venía siendo lógica.

También te engañas cuando te privas de decir abiertamente lo que piensas y lo que sientes, cosa que en la práctica puede resultar verdaderamente bueno. Me refiero al decir lo que piensas y sientes. Así como a mi, que de vez en cuando me da un gran ataque de sinceridad.

Te mientes si eres incapaz de reconocer un error, si eres arrogante, si estas continuamente acordandote de pasados logros tuyos, si te obsesiona tu imagen y no aceptas ninguna crítica.
Te engañas si estás persiguiendo unos objetivos muy poco realistas o demasiado subrealistas, si tienes la necesidad de parecerte a la perfección, si tienes falta de empatía o si desconfias continuamente de los demás.

Hay que empezar a familiarizarse con la autocrítica, la objetividad, la prudencia.
Debemos cultivar confianza y empatía, debemos tomar conciencia de que todo es perfectible.
Tomate tu tiempo para pensar y reflexionar.

Nadie es perfecto, lo peor es ir despacio en el autoconocimiento.


Debemos ser lo que deseamos parecer.

*Un beso*