viernes, 15 de enero de 2016

Que vengan inseguridades, egoísmos y miedos.

Si tuviera la certeza de que vas a amarme toda la vida
Si me miraras a los ojos y me dedicaras un te quiero
Si sintiera en tus manos fuerza cuando me agarras la cintura

Ya nada es como ayer, con una vez más me conformaría, con un instante parecido mi sonrisa no cesaría, mis besos jamás tendrían un final para ti, todo mi cuerpo te amaría eternamente, te llenaría de caricias el alma, te dedicaría mi vida, todo mi amor sin condiciones, pero entiende que no puedo dar a nadie lo más valioso que tengo sin tener la certeza de que soy amada.

No se si es egoísmo o amor propio, inseguridades que salen cuando creías que podías con todo, contratiempos en medio del valle por lo mal que un día me amaron, pero yo soy quien mejor me conozco, y sé, que en cuanto comience a amarte, lo haré mucho, y lo haré muy bueno, porque estaré segura, convencida, aunque no he llegado todavía al punto de saber si para amar se necesita seguridad y convicción, y quizás toda esta inseguridad es por sentir que me estoy enamorando, la inseguridad de preguntarme a mi misma si hago bien en quererte tanto, en admirarte, en no querer dejar de sentirte, en que mi único propósito sea poder verte, querer leerte, abrazarte...

Son tan inmensas las ganas que te tengo, las ganas de ver  tus ojos recorrer mi cuerpo, y te diré algo,  que vengan inseguridades, que vengan egoísmos, que vengan miedos, que nada calmará esta fuerza de cuidarte como si fueses lo único que son capaces de sostener mis manos, y por todo ello, te haré sentir el hombre más  afortunado del planeta.

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